Nubes negras amenazan mi interior
como una cruel tormenta que acecha,
un sentimiento de dolor despierta
y así, mi alma lentamente se congela.
La tristeza logra conquistar
los bellos sentimientos que aún retengo
y es así donde puedo mostrar
frágil mente a mi alma atormentada
con los pensamientos que solo atraen
imágenes y malas palabras.
Más no puedo evitar sentir
una lágrima pequeña emerger
que es capaz de reflejar
la dura batalla que en mi interior se halla.
Y sin esperarla, la culpa me persigue sigilosa,
el corazón se oprime en mi pecho
porque sin merecer o mereciéndolo
sigo sin poder conciliar el sueño.

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